En el centro del territorio mexicano, el estado de Hidalgo se erige orgulloso de su historia y te invita a recorrerlo. Visita sus zonas arqueológicas como Tula, Huapalcalco y Xihuingo; conoce sus museos y exconventos, testigos del proceso de evangelización tras la llegada de los españoles; deléitate con las aguas termales de sus balnearios y consiente tu paladar con su abundante gastronomía.
Constituido en 1869 para honrar al “Padre de la Patria”, don Miguel Hidalgo, este bello estado cuenta con una tradición minera desde la época prehispánica, misma que hoy día se refleja en varias de sus comunidades. Su capital, Pachuca, también llamada “La Bella Airosa” por los vientos que la atraviesan, da la bienvenida con las sonoras campanadas del Reloj Monumental, montado sobre una torre de cantera rosa de estilo neoclásico que posee una maquinaria similar a la del Big Ben de Londres.
En plena plaza central, edificios como Cajas Reales, el exquisitamente decorado exconvento de San Francisco, que actualmente alberga el Centro Cultural Hidalgo del INAH y la Fototeca Nacional, así como la Casa del conde Rul, en estilo inglés victoriano, revelan el esplendor de la minería y el poder económico que la explotación de los yacimientos dio a la ciudad.
El estado de Hidalgo es arropado por la Sierra Madre Oriental y el Valle de Meztitlán, y por ello cuenta con un clima templado que oscila anualmente entre los 20 y 30 grados centígrados. Esta temperatura permite disfrutar lo mismo de un chapuzón en los diversos balnearios de la región que de largas caminatas, paseos en bicicleta, campamentos, pesca, turismo de aventura y mucho más en sus bosques y montañas.
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